Sus padres intentarían ofrecerle una educación digna y Camilo comenzaría su vida vinculada con la iglesia, impulsado por su madre, ya que ella tenía gusto, relación y afición por la vida aristocrática, católica convencida y practicante estricta. Por ello, Camilo sería monaguillo, cantaría en el coro, estudiaría música en la casa del cura del pueblo y aprendería latín.

Ingresaría al Seminario de Langres como una oportunidad para continuar sus estudios; ya que la educación a cargo del episcopado era gratuita. Durante esos dos años estudiaría por el placer de conocer, sin interés por los premios ni las recompensas.

Constantemente le brindarían libros que estimularían su aprendizaje y su deseo de investigación, su vida pasaría solitaria, sin muchos amigos, eligiendo sus lecciones ante todo. Su sed de saber era insaciable; el conocimiento, su meta más importante; los libros su mayor tesoro y la más alta manifestación del progreso humano; por eso, los atesoró durante toda su vida.

Su vida familiar se complicó... sus padres se enfermaron durante una epidemia de cólera y un socio los estafaría, de manera que perderían su tranquilidad económica; decidiendo por ello trasladarse a París para buscar mejores posibilidades. Para lo cual Camilo permaneció en el seminario de Langres.

Catedral y Seminario de Langres
Panorámica de la ciudad de Langres (Antigua y Reciente)

 

En el cuarto año de estudios, la situación familiar mejoraría para que Camilo pudiera ir a vivir con ellos. En septiembre de 1856 a la edad de 14 años, se traslada a París. Ya instalado y después de unos días de vacaciones se incorporaría a la Capilla de San Roque donde gratuitamente podía continuar sus estudios, posteriormente buscaría un trabajo, como aprendiz de grabador en un taller; donde su ingreso era mísero y su trabajo duro, en jornadas de 16 horas.

Capilla de San Roque

 

Posteriormente logró ingresar a la Asociación Politécnica, creada en París por filántropos, para aprender inglés y adiestrarse en el dibujo, donde las clases eran nocturnas y gratuitas. En esa época se formaría una Asociación de Aprendices, y a los 16 años, Camilo sería nombrado Presidente por unanimidad, inaugurándola con el discurso: ‘Las Maravillas de la Naturaleza’.


Asociación Politécnica

 

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